| Si
bien los Cofrades del Vino y el
Carbohidrato cumplen con ejemplar
regularidad la más fundamental de sus
obligaciones, que es comer pasta,
tienen bien presente que este alimento
del cuerpo y el espíritu adquiere su condición
de vehículo de la experiencia mística
únicamente cuando es ingerido en la ciudad
que, entre todas las del mundo, ha sido
tocada por la gracia: Guanajuato.
Este hecho, de todos conocido, no es
un simple acto de fe, sino que se apoya
en un sinnúmero de testimonios de Cofrades
que, tras cinco platos de pasta y dos
botellas de vino, han sido milagrosamente
capaces de bajar alguno de los callejones
de cuatrociéntos escalones que abundan
en Guanajuato, sin el menor tropiezo.
Otros han entrado en un estado de trance
del que después no guardan el menor
recuerdo, y durante el cual hablaron
en lenguas -predominantemente, como
es natural, en lengua italiana.
Es por esto que todo Cofrade alberga
la esperanza y siente la necesidad de
realizar, al menos una vez en su vida,
la Peregrinación a esa gran celebración
a la vez guanajuatense y universal que
es la Gran Fiesta de la Pasta. Uno de
los objetivos de este portal es hacer
esta meta posible.
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