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¿Por qué la Pasta?

La pasta nos llegó desde el Oriente. Este es un hecho bien conocido, que aun aquel que nunca haya oido hablar de Marcopolo puede derivar fácilmente de este principio general: las ideas revolucionarias y los bienes espirituales nos han llegado desde oriente. Así, más o menos orientales son la escritura, la democracia, el té y el monoteísmo.

Sin embargo el tránsito de Oriente a Occidente suele corromper los conceptos, las prácticas, las artes, el espíritu. Citemos un par de ejemplos.
El Cristianismo, gracias a San Pablo y a través de Grecia, vino de Oriente, y con él vinieron tanto los valores crisitianos que fueron plasmados en los Evangelios como la mística cristiana, una de las místicas de más rica tradición.

De allá vino la caridad cristiana… y aquí nacieron el concepto de herejía, y su hija dilecta: la Inquisición. De allá Gregorio de Nisa, de aquí Santa Margarita María. Cuando el Cristianismo, con sus confesiones y santos que mataron dragones y estigmatizados y vírgenes que lloran sangre, perdió adeptos entre las clases cultas, éstas volvieron a mirar hacia Oriente en busca de alimento espiritual. Así comenzó, a fines del siglo XIX, el interés de Occidente por el hinduismo y el budismo. Apenas un siglo después, estamos rodeados de macrobióticos, de yoguis que toman duchas frías, de libros que enseñan a tirar el I-Ching y de estudiantes de Zen que, sentados en posición de loto, esperan que su cuenta de Mastercard escape al samsara y así no los encuentre en su próxima vida.

La pasta, contra todo pronóstico, ha escapado a este proceso. Su naturaleza se ha mostrado incorruptible, y lleva mil años enriqueciéndose al ser implantada en nuevos sitios. La pasta, llegada a Europa, multiplicó sus formas, sus texturas y sus sabores. Tras quinientos años de éxitos que parecieran insuperables, pudo ver la luz una fusión de las gastronomías americana y europea en la más perfecta armonía, esa pequeña obra maestra que conjuga lo mejor de dos grandes culturas, que nos hace comprender que también los hechos históricos tienen, además de una causa, un destino: el gnocci. Y finalmente la pasta alcanzó la mayor representatividad de la diversidad cultural así como su punto de máximo esplendor en la última cena de Año Nuevo, en que hicimos ravioles rojos de huitlacoche en salsa de cilantro.

El Dogma
Manifiesto

 

Portal Fiesta de la Pasta
portal@fiestadelapasta.com
2004