bannerspezia1.gif (6437 bytes)  
botocofradia.gif (361 bytes)
lineamenu.gif (57 bytes)
botoordenes2.gif (315 bytes)
babete.gif (558 bytes)
botosaber.gif (375 bytes)
lineamenu.gif (57 bytes)
lineamenu.gif (57 bytes)
umbral.gif (406 bytes)
lineamenu.gif (57 bytes)
lineamenu.gif (57 bytes)
logito.gif (1361 bytes)
encabezadocofradia.gif (377 bytes)

titudogma.gif (541 bytes)

Manifiesto

 

El tiempo absoluto, verdadero y matemático en sí y por su naturaleza y sin relación a algo externo, fluye uniformemente, y por otro nombre se llama duración […]
Philosophiae Naturalis Principia Mathematica

Así describía Newton el tiempo. En su momento fue una concepción revolucionaria, que hoy está tan incorporada a nuestra cultura que la confundimos con el sentido común. Pero aunque el tiempo fluya, matemático e inmutable, sabemos que la Historia no lo acompaña de modo uniforme... a veces deja lo mejor de sí dormitando en los claustros durante mil años, para luego despertar vertiginosamente a descubrir la forma de la tierra, que una pluma se acelera igual que el plomo, que hay figuras escondidas en la piedra esperando un cincel. Y en un breve lapso el mundo cambia su faz.

El Renacimiento dio a luz a nuevas y ricas ideas, y la imprenta, inventada por Johannes Guttenberg en el año 1450, les insufló el aliento. La Biblia fue el primer libro impreso (1456), así como el primero en entrar en los hogares -protestantes, por supuesto- europeos. La lengua alemana quedó plasmada en la Biblia luterana; la inglesa, en la Biblia del Rey James y las obras de Shakespeare; la italiana, en La Divina Comedia. Los europeos volvieron a conocer a Platón y Aristóteles. La alfabetización dejó de ser patrimonio de la Iglesia, y junto al hábito de la lectura se desarrolló una manera más crítica e independiente de pensar. Con esta época fermental, identificamos a los Humanistas.

Al Renacimiento sucedió la Época Moderna, que dejó para los tiempos que le siguieron poca capacidad de asombro, al final de la cual la Historia no hizo sino apurarse. Y el siglo XX pasó, tenebroso, trágico, más intolerante que la Inquisición, pero también riquísimo en producción artística y científica, viendo nacer vanguardias que fueron modas y fueron clásicos, mujeres reprimidas y emancipadas y Golda Meir e Indira Gandhi y Margaret Thatcher, las revoluciones sexuales y el sida. Y al agonizar, cuando ya no sabíamos si había sido bueno o malo, nos dio su mayor legado: Internet. Abriendo paso a una nueva era, en que los libros no pueden ser proscritos ni las ideas sofocadas.

Desde entonces se habla más que nunca de la "globalización" como de un terrible dragón al que no se opone ningún San Jorge. Pero en esta época en que los medios de comunicación parecen someter a sociedades alienadas, Internet es el medio que permite, en forma irrestricta, la expresión de manifestaciones culturales diversas y de ideas individuales, y que fomenta el diálogo entre amantes de la pasta, amantes del tamal, amantes de la hamburguesa y amantes del cusc'us.

Los Humanistas del Vino y del Carbohidrato tenemos clara conciencia de la coyuntura histórica que nos ha tocado vivir, y asumimos plenamente la responsabilidad que nuestro tiempo nos ha adjudicado. Luchamos, desde esta trinchera, contra una cultura de la eficiencia que prefiere una especialización absurda a la erudición, y decididamente desprecia la sabiduría. Somos Humanistas porque promovemos el desarrollo de todas las ramas del conocimiento: la gastronomía, la enología, las artes, las ciencias...

Nuestra Cofradía nació para albergar las ideas que son la insumisión de hoy y el precepto del mañana. Y, si no surgen en su seno tales ideas, aun podemos reunir a los amigos a comer pasta.

El Dogma
¿Por qué la pasta?

Portal Fiesta de la Pasta
portal@fiestadelapasta.com
2004