| Así
describía Newton el tiempo. En su momento
fue una concepción revolucionaria, que
hoy está tan incorporada a nuestra cultura
que la confundimos con el sentido común.
Pero aunque el tiempo fluya, matemático
e inmutable, sabemos que la Historia no
lo acompaña de modo uniforme... a veces
deja lo mejor de sí dormitando en los
claustros durante mil años, para luego
despertar vertiginosamente a descubrir
la forma de la tierra, que una pluma se
acelera igual que el plomo, que hay figuras
escondidas en la piedra esperando un cincel.
Y en un breve lapso el mundo cambia su
faz.
El Renacimiento dio a luz a
nuevas y ricas ideas, y la imprenta,
inventada por Johannes Guttenberg en
el año 1450, les insufló el aliento.
La Biblia fue el primer libro impreso
(1456), así como el primero en entrar
en los hogares -protestantes, por supuesto-
europeos. La lengua alemana quedó plasmada
en la Biblia luterana; la inglesa, en
la Biblia del Rey James y las obras
de Shakespeare; la italiana, en La Divina
Comedia. Los europeos volvieron a conocer
a Platón y Aristóteles. La alfabetización
dejó de ser patrimonio de la Iglesia,
y junto al hábito de la lectura se desarrolló
una manera más crítica e independiente
de pensar. Con esta época fermental,
identificamos a los Humanistas.
Al Renacimiento sucedió la Época Moderna,
que dejó para los tiempos que le siguieron
poca capacidad de asombro, al final
de la cual la Historia no hizo sino
apurarse. Y el siglo XX pasó,
tenebroso, trágico, más intolerante
que la Inquisición, pero también riquísimo
en producción artística y científica,
viendo nacer vanguardias que fueron
modas y fueron clásicos, mujeres reprimidas
y emancipadas y Golda Meir e Indira
Gandhi y Margaret Thatcher, las revoluciones
sexuales y el sida. Y al agonizar,
cuando ya no sabíamos si había sido
bueno o malo, nos dio su mayor legado:
Internet. Abriendo paso a una nueva
era, en que los libros no pueden ser
proscritos ni las ideas sofocadas.
Desde entonces se habla más que nunca
de la "globalización" como
de un terrible dragón al que no se opone
ningún San Jorge. Pero en esta época
en que los medios de comunicación parecen
someter a sociedades alienadas, Internet
es el medio que permite, en forma
irrestricta, la expresión de manifestaciones
culturales diversas y de ideas individuales,
y que fomenta el diálogo entre amantes
de la pasta, amantes del tamal, amantes
de la hamburguesa y amantes del cusc'us.
Los Humanistas del Vino y del Carbohidrato
tenemos clara conciencia de la coyuntura
histórica que nos ha tocado vivir, y
asumimos plenamente la responsabilidad
que nuestro tiempo nos ha adjudicado.
Luchamos, desde esta trinchera, contra
una cultura de la eficiencia que prefiere
una especialización absurda a la erudición,
y decididamente desprecia la sabiduría.
Somos Humanistas porque promovemos el
desarrollo de todas las ramas del conocimiento:
la gastronomía, la enología, las artes,
las ciencias...
Nuestra Cofradía nació para albergar
las ideas que son la insumisión de hoy
y el precepto del mañana. Y, si no
surgen en su seno tales ideas, aun podemos
reunir a los amigos a comer pasta.
|