| La
Gran Fiesta de la Pasta es una tradición
de largo aliento, la más importante
en el seno de la Cofradía de los Humanistas
del Vino y el Carbohidrato. Se remonta
a lejanas épocas en que la Cofradía
contaba con menos de cuarenta integrantes,
el mundo conocido se restringía a
Guanajuato, la comunicación era por
vía oral, y no había palabras clave
o santo y seña.
Era común, in illo tempore, que
las noticias importantes circularan
de boca en boca por los callejones
de Guanajuato. Y así fue como un
día se extendió como una epidemia
el rumor, de origen desconocido,
de que la ciudad sería escenario
de un acontecimiento que le daría
para siempre el carácter de lugar
de culto y la haría inmortal: La
Primera Gran Fiesta de la Pasta.
Profundamente conmovidos por esta
revelación y plenamente conscientes
de su misión, los cofrades del Vino
y del Carbohidrato de inmediato
organizaron tan magno evento
Así, fueron descubiertos con las
manos en la masa los chefs Guzmán
Sánchez, Luz María Loya y Richard
Muñiz. A Gabriela Onetto, en un
rapto, le fue dictado el Boletín
Enológico de la Primera Gran Fiesta
de la Pasta, que de inmediato puso
por escrito como testimonio para
las generaciones venideras; y Alexis
G. Zamora y Francisco Mirabal hicieron
la Primera Gran Expedición a Lo
Desconocido, descubriendo así la
hoy famosa ciudad de Silao, donde
Alexis escogió tres cajas de vino.
La fama que ha adquirido desde
entonces esta festividad contrasta
con el carácter modesto que tuvo
su primera edición
apenas
tres mesas en un humilde hogar del
Cerro del Cuarto, pero la conciencia
plena de que se estaba forjando
la historia.
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