- Muchos creadores han
rendido merecidos homenajes a la mayor de las artes: la gastronomía. Dígame, mi estimado
Lenny, ¿cuál es su banquete favorito de la literatura, el cine, el teatro o la pintura?
- Me gustó muchísimo la película danesa, Babette's Feast ("La
Fiesta de Babette"), porque comunica la alegría que puede darle la comida a la gente
cada día de su vida.
- Cuál sería el banquete de gala perfecto (si lo prefiere, también podemos
considerar una cena romántica) (para contestar la pregunta, desde luego: no entre
nosotros
) con que alguien pudiera agasajarlo? Incluya detalles: menú, bebida,
vajilla, ambiente general del comedor, música, todo eso
- El banquete perfecto ya lo disfruté. Por consiguiente, trataré de repetirlo. Tuvo
lugar en un restaurante en la isla griega de Santorini con una vista preciosa al mar. Un
pez espada entero colgaba del techo y el cocinero cortaba trozos del mismo pez y los
ponía sobre una parrilla. Había legumbres frescas y vino (no para mí, sino para los
otros) Se escuchaban música griega y las olas del mar a la distancia. Era perfecto. Esta
vez invitaría a la actriz Julianne Moore y mi meta sería convencerla de
aparecer en una obra de teatro.
- Hablando en términos hipotéticos y sin que su declaración pueda tomarse como
válida en un futuro juicio penal
si acaso usted planeara cometer un crimen y/o
asesinato, ¿qué pasos daría, cómo preferiría realizarlo?
- Mataré a todos los críticos de teatro. Con champán envenenado.
- Rumores que circulan por ahí afirman que usted no come carne ni azúcar ni
pasteles; tampoco toma alcohol, entre otras muchas restricciones voluntarias a la dieta.
¿Cómo vino a dar a una senda tan ascética en el comer y el beber? (esta pregunta es de
especial importancia, tratándose de un portal gastronómico de hedonistas pecaminosos
como FiestadelaPasta.com)
- Es fácil. No involucra mi fuerza de voluntad. Hago lo que hace todo el mundo. Como las
cosas que me gustan y evito las que no me gustan. El azúcar, los pasteles, la carne y el
vino son cosas que no me gustan. No me disciplino. De ninguna manera. Como demasiado pan,
por ejemplo, y no puedo restringirme. Algunas veces, pienso que la vida sería más fácil
si tomara alcohol.
- Luego de un cuidadoso espionaje a su
expediente, nuestro servicio de inteligencia pantagruélica (S.I.P.) nos informó que
durante su trayectoria como director tuvo usted un incidente con la actriz Faye
Dunaway alguna vez. ¿Puede compartirlo con nuestra audiencia, para regocijo de
quienes sufren por los caprichos eternos de los divos?
- Tuve más de un incidente, por haber trabajado con ella durante tres años en una
película y una obra de teatro. Algunas veces, las estrellas de Hollywood no entienden la
importancia de estar a tiempo en el teatro. Después de llegar tarde un día tras otro, Miss
Dunaway me prometió que no lo haría nunca más. Pero al día siguiente, como se
puede predecir, llegó tarde otra vez. Veinticinco actores y técnicos la estaban
esperando. Le pedí a Miss Dunaway que fuera directamente a la escena,
para que pudiéramos empezar el ensayo. Contestó que necesitaba más tiempo y se fue a su
camerino. Entonces yo le di permiso a los actores y a los técnicos para regresar a casa.
Veinte minutos más tarde, cuando emergió de su camerino, Miss Dunaway
se encontró con un teatro totalmente vacío.
- Usted es director de teatro y ópera, entre otras virtudes. ¿Cuál fue la obra más
extraña o absurda que le haya tocado presenciar como espectador?
- En los años 80, el performance art era muy popular. Lo más extraño de todo
fue una actriz, famosa por haber hecho algunas películas pornográficas, (no recuerdo su
nombre ahora), quien apareció desnuda en la escena e invitó a los espectadores a que
-¿cómo decirlo?- le hicieran un examen ginecológico...
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- ¿Alguna de sus puestas en escena giró alrededor
de temáticas gastronómicas o enológicas?
- En "Frankie y Johnny" (Frankie and Johnny in the Clair de
Lune), una historia de un encuentro amoroso de un cocinero y una mesera, los personajes
cocinan cuando no están haciendo el amor. Una verdadera cocina era parte del decorado y
mientras los actores preparaban omeletes, los espectadores podían oler el aceite y las
cebollas en la sartén. |
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- Cuéntenos cuál sería una típica cena
en un restaurante de NY entre gente de Broadway que está a punto de cerrar un trato para
una nueva obra: comensales, posibles menús que elegirían, costo total de la cena,
criterio para elegir el restaurante, etc (puede relatar un caso hipotético-estandar o
bien una anécdota real)
- Lo más importante no sería la comida, sino el lugar. En Nueva York, los dos
restaurantes más populares en el mundo del teatro son Joe Allen's y Orso.
La gente comería poco, pero hablaría mucho. Por supuesto, el tema de la conversación
sería el éxito inevitable del proyecto, aunque en esta etapa todavía sea un mero
sueño. Habría muchos brindis. Un ambiente de pura amistad, por no decir pura
afectación.
- ¿Qué comida odiaba cuando era niño? ¿Cómo ha evolucionado su relación con
ella?
- Siempre odié los sandwiches de mermelada y mantequilla de cacahuate (maní), un
alimento básico de la niñez norteamericana. Todavía los odio.
- ¿Alguna vez se ha visto a sí mismo como un comilón compulsivo, un borracho o un
goloso? O dicho en palabras más elegantes, si nos hiciera el gran honor de unirse a
nuestra Cofradía (y aprovecho para cursar formal invitación)
¿cuál de las tres
Ordenes de Cofrades elegiría? ¿La Inmaculada Orden de la Pasta? ¿La Vía Alternativa de
la Vid? ¿O quizás La Confitura Revelada?
- La Inmaculada Orden de la Pasta. Soy de origen italiano!
- Su anfitrión Pantagruel agradece,
arrodillado por la emoción de su presencia, haberlo tenido como invitado.
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