Hace unos años Lola Lince
dejó Guadalajara, donde había forjado una sólida carrera de bailarina y coreógrafa que
comenzó en el cuerpo de baile de Bellas Artes y evolucionó hasta que Lola dirigió su
propia compañía y la convirtió en una indudable protagonista de la escena cultural
mexicana. Y se instaló en Guanajuato, en un cómodo taller donde se han gestado nuevas
obras, siempre sorprendentes, expresivas, profundamente perturbadoras.
Halina Chmielarz, por su parte, llegó
desde Polonia en el Stowarzyszenie Teatralne Antrakt presentando una de las obras más
aplaudidas del XXX Festival Internacional Cervantino: un espectáculo de
teatro callejero llamado "Arca".
Unos meses después, "Un Regalo de Eva"
Llegué a casa de Lola Lince, siguiendo los carteles que, pasando el pueblito de
Valenciana, situado en la cima de un cerro de los tantos que rodean Guanajuato, indicaban
el camino. A la una terminaba un taller de danza japonesa que se impartía en el marco del
Festival Cervantino, y a las dos empezaba un ensayo de "Féminas del
Mundo"
y yo tendría, entre ambos, una hora para conversar con Lola y
Halina.
Desde lejos se veía el movimiento. En la puerta me
recibieron "Rayo" y "Furioso": dos
enormes perros que, sin hacer honor a sus nombres, se divertían visiblemente con el
alboroto. "Ninja", con más años y Cervantinos, miraba la
escena con fastidio.
Y es que aquello era una romería: bailarines, personal de apoyo, curiosos, y hasta una
carriola con un bebé. Y Lola, además de atender a mil pendientes, ofrecía a todos
"un cafecito" con admirable calma. Entré, saludé a amigos y conocidos cuya
presencia ahí se me hizo inverosímil, y por un momento temí que en medio de ese
aparente caos Halina y Lola no pudieran hacer la entrevista. Pero ellas y Agatha, su stage
manager, se sentaron conmigo en un rincón de la inmensa sala, el bullicio pareció
desvanecerse, y comenzamos una distendida charla.
M:¿Cómo
fue que decidieron hacer un espectáculo en conjunto?
L:
Nos contactamos en el XXX Festival Cervantino cuando Halina, que forma parte del
Stowarzyszenie Teatralne Antrakt de Polonia, estuvo presentando esa obra bellísima que se
llama "Arca". A mí me gustó muchísimo su trabajo, y después Halina -a quien
invitamos a nuestra casa a cenar- vio un video del trabajo que yo realizaba con mi
compañía, y a partir de eso decidimos hacer un proyecto juntas.
M: Enfocándose
en sus últimos trabajos, háblennos de sus creaciones. ¿De dónde vienen sus ideas?
H: La
idea de este trabajo surgió en el momento en que nos encontramos el año pasado, y
empezamos a desarrollar ideas. Las dos somos mujeres, somos "féminas",
y uno de los temas comunes, uno de los temas de la femineidad, es el tema de la muerte.
Así que a partir del tema de las féminas surgió el tema de la muerte, porque en
nuestas culturas la muerte es mujer, la muerte es representada por una figura femenina.
L: A mí
me pareció muy interesante el planteamiento de hacer no sólo un proyecto coreográfico
sino además un espacio de reflexión a partir de esta temática específica que es la
muerte. Creí que podía ser un intercambio interesante entre dos culturas distintas: Este
tema es en muchas culturas europeas un tabú, mientras que en México la muerte es una
presencia cotidiana. Fue una estupenda oportunidad que el tema de la muerte sirviera para
acercarme a la sensibilidad de Halina y reflexionar acerca de lo que nos podría empezar a
enseñar la Señora Muerte a través de este proyecto común.
M: ¿Cómo
evoluciona un proyecto? ¿Cuánto cambia desde que la idea original es concebida hasta el
momento en que sube al escenario?
H: Para
mí el proceso no implica un cambio. Lo que tuvimos al principio fue una Idea. Era algo
más bien intelectual, y luego, a lo largo de este año, esa idea se fue desarrollando,
pasando de ser eso, una idea, a su realización escénica. No se puede decir que es un
cambio: es un proceso que ahora está llegando a su punto final.
L:
Fundamentalmente "Féminas" es la materialización de la
experiencia concreta de enfrentarse a un tema-como la muerte-cuya primera etapa, que se
presentó aquí en marzo en Plataforma C, fue "Un regalo de Eva" (llamado así
porque Eva es la fémina por excelencia). Pero este tema ha seguido desenvolviéndose y en
este momento viene con el impulso de haber tenido ya una realización escénica-que fue
justamente "Un Regalo de Eva". Viene el proceso en este momento a tomar una
característica específica porque, mientras que Eva fue presentada en un espacio abierto,
con una relación interactiva con el público, ahora se transforma un tanto esa relación
con la audiencia porque estamos construyendo para un espacio cerrado. Entonces hay
variantes, modulaciones, pero el tema es el que viene desenvolviéndose como tal desde sus
inicios.
M: Lola,
tú comenzaste tu carrera como bailarina clásica. ¿Qué papel le adjudicas hoy,
retrospectivamente, a la formación que obtuviste en esta etapa-ahora que estás encarando
proyectos tan alejados de esos inicios?
L: Mira,
pues, de hecho yo siento que mi incursión en la técnica del ballet clásico fue una
especie de accidente en mi vida, ya que nunca me sentí muy ligada a ese tipo de
estética. Sino simplemente, o casi por una broma del destino, me vi envuelta en esta
técnica, y como me enfrenté a ella digamos que ya grande -ya tenía 19 años- y me
pareció un reto interesante, porque es un código muy exigente, me vi envuelta en esta
circunstancia durante varios años de mi vida, pero fue como una especie de broma, porque
finalmente llegué a un punto, después de ocho años de estar totalmente absorta en este
tipo de técnica, en que ya no sabía bailar. Entonces decidí incursionar en algunas de
las técnicas llamadas contemporáneas, que me aportaron elementos-siento de hecho que
todas las técnicas te aportan elementos, te dan un bagaje, te hacen conocer de alguna
manera tus fronteras, no solamente la danza clásica: cualquier tipo de danza al que te
metas profundamente te puede ir enseñando a reconocerte corporalmente en tus limitantes y
tus potencialidades. Entonces, como tal, esta técnica fue para mí una suerte de
herramienta, que, en el momento en que la tuve que hacer a un lado, hice a un lado pero...
el cuerpo tiene su memoria, y el cuerpo recuerda muchas cosas. Yo hace años que no me
entreno en técnica clásica ni nada y de repente a veces algo me sale, algo me sale por
allí, ¿no?, me brinca por algún lado, por esa suerte de memoria corporal... y, bueno,
como te digo, es una herramienta que puede ser útil, pero que cuando ya no estás ligado
a ese tipo de vocabulario, dejas.
M: (A
Halina) ¿Cómo evolucionó tu carrera desde el teatro a este tipo de proyectos en que el
lenguaje de la danza se vuelve tan importante? ¿Qué papel le atribuyes a tu formación
de actriz en este tipo de empresas?
H: La
parte humana es lo más importante en nuestro trabajo. La diferencia sólo está en el
lenguaje. Es una cuestión técnica: la técnica de una actriz es distinta a la de una
bailarina, y por esa razón yo nunca voy a ser bailarina, porque es demasiado tarde para
aprender la técnica de la danza, pero lo más importante, lo humano, es lo mismo... lo
que está adentro de nosotras es la misma cosa, aunque lo expresemos de un modo distinto.
Pero la relación entre la danza y el teatro es algo muy fluido, en realidad.
M: ¿Cómo
ven la danza contemporánea tanto en México como en el extranjero, y su interacción con
otras disciplinas -como el teatro, o la mímica?
L: Mira,
yo siento que en este momento estamos viviendo una transición que es bien interesante y
además necesaria, que es donde de alguna manera las divisiones, las paredes, las grandes
diferencias entre lo que vienen a ser las disciplinas escénicas se están borrando. Ahora
han nacido campos que están muy presentes como formas expresivas en este momento, de los
que uno no puede decir que sean teatro, que sean danza o que sean mímica, sino que siento
que hay ahorita una especie de energía nueva que está fluyendo para reavivar todas las
formas que se van haciendo caducas y que se van petrificando con el tiempo y que se van
volviendo estructuras muy rígidas y muy infranqueables. Entonces este momento es un
momento que yo siento de transición en este terreno de las artes escénicas, en donde
seguramente se va a ir a la búsqueda de una forma expresiva en donde, como decía Halina,
es el cuerpo humano, es el ser humano el que está en juego, con su fisicalidad, a través
de esta dimensión física, y es menos importante la cuestión de los géneros: que si es
bailarín, que si es actor, que si es mimo, que si es de danza contemporánea, que si es
de danza clásica, en fin... siento que el cuerpo está otra vez exigiendo su lugar como
instrumento expresivo por excelencia y que no quiere estar limitado a cuestiones de
género.
H:
Coincido con eso, creo que ha llegado el tiempo en que los géneros se funden, y en muchos
teatros del mundo se hacen este tipo de propuestas.
No había mucho más tiempo, y faltaba aún una semana para lo realmente sustancial: el
estreno de "Féminas". Porque, como me dijo Halina, "el teatro es para
ser visto, no para que se hable de él".
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