Monica Hoth (Mixcoac, ciudad
de México, 1958) ha trabajado en campos pesqueros, granjas siquiátricas y desde 1985 se
dedica al teatro para niños. En 1988 obtiene el premio Citation of Excellence in the Art
of Puppetry Unima-USA, junto con el grupo Palo de Lluvia. En 1991 funda el teatro de
Títeres La Salamandra. Escribe y dirige la obra "Alas de Mariposa", obra
seleccionada en la Segunda Convocatoria Nacional de Teatro del IMSS. Es becaria ejecutante
del FONCA 2001-2002. Obtiene el Premio Nacional Obra de Teatro para Niños 2003 con
"Martina y los Hombres Pájaro". Actualmente tiene la beca de Fomento a
Proyectos Artísticos del FONCA para llevar a escena la misma obra. Desde hace 4 años
imparte el taller de títeres en el Centro Cultural "El Nigromante" del INBA, en
San Miguel de Allende,Gto. El siguiente texto es el resultado de una conversación que el
editor de esta sección tuvo con Mónica en su domicilio alrededor de "Martina y los
Hombres Pájaro".
Habiendo crecido en la ciudad de México siempre oí hablar de los braceros (*). Con los
años el fenómeno se magnificó, al igual que el acceso a la información que tenía al
respecto. Ahora resulta que las migraciones son uno de los fenómenos más significativos
de nuestro tiempo y que alcanza proporciones aún desconocidas.
La situación económica del país, Centro y Sudamérica ha provocado que la frontera de
México con Estados Unidos sea la más transitada del mundo. Miles de emigrantes
hispano-parlantes la cruzan cada día de manera ilegal para trabajar en el poderoso país
vecino. Cuando hace siete años me mudéa vivir a San Miguel de Allende, Guanajuato,
sabía que este estado era uno de los mayores exportadores de braceros y al poco tiempome
enteré que el índice de abandono intrafamiliar por esta causa y en este estado es de los
más elevados del país. Primero lo supe por fuentes directas, luego por las
estadísticas. Y me parecieron tan fuertes las mujeres, que se quedan solas cuidando los
pueblos y criando los hijos, quienes a su vez, tan pronto puedan se van a ir al otro lado
también. Muchos niños hay en Guanajuato que están marcados por el abandono.
¿Es ese un tema para ser tratado en una obra de teatro para niños?, me pregunté. ¿Por
qué no?
En México el teatro para niños está en un período de profundas transformaciones.
Durante muchas décadas vimos un teatro ramplón: educativo, didáctico y superficial;
políticamente correcto. Pero el tema que quería abordar, la obra de "Martina y los
Hombres Pájaro" necesitaba ser expuesto de otra manera.
Lo primero que descubrí al escribir la obra fue que podía ser muy maniqueísta. Traté
de ser muy justa y no caer en el "no se vayan a los Estados Unidos; no abandonen a
sus familias." Pero bueno, el padre o la madre ya se fueron. ¿Qué les hace volver?
El "otro lado" esta lleno de oportunidades, el mundo es más amplio, y uno se
siente ahí tan solo... ¿A qué volver a este opresivo México rural? Aquí los esperan
sus descendientes y están enterrados sus antepasados. ¿Tienen nuestras raíces
suficiente peso para volver a ellas?
Creo que es difícil manejar un discurso esperanzador en momentos tan oscuros como los que
nos han tocado vivir.
La importancia del teatro para niños es que estás transmitiendo valores en una época de
formación. ¿Qué vas a decir? ¿Qué quieres decir? Creo que la urgencia ahora más que
transmitir valores es infundirles a los niños valor. Más que esperanza, más que
ilusiones, valor y fuerza para enfrentar lo que les viene. Así sucede con "Martina y
los hombre pájaro." Martina tiene el valor de dejar a una madre que se queda
esperando como un árbol y ella se va a buscar al padre, porque no se resigna al destino
que le está deparado.
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