Casa Milà (1906-1910), casa de Pere Milá i Camps y de su mujer, Roser Segimon i Artells, está situada
en el señorial Passeig de Gràcia 92; construida con piedra de Garraf , en la parte baja, y de Vilafranca, en la parte de arriba,
con talla de grano grueso, sin pulir. Casa Milà es un ejemplar que explica muy bien el concepto gaudiniano de la arquitectura,
imaginación desbordada en las chimeneas y la salida de las escaleras del terrado, levantado encima de una sinfonía
de arcos catenarios de paredón; Los detalles de madera, parquet, mosaico hidráulico, con la estrella de mar en
relieve de color verde manzana, los variadísimos cielos rasos, llenos de invocaciones marianas, y la forja barroca de
los balcones, forman un conjunto clave en la arquitectura. El terrado de la Pedrera de aspecto surrealista y lleno de esculturas, es sencillamente excepcional,
incommensurable, comparable a la fachada del Nacimiento de la Sagrada Familia. La Casa Milà fue el último monumento
civil que construyó Antoni Gaudí y está considerado desde 1984 como Patrimonio Mundial junto al Parque Güell y al Palacio Güell.