La palloza
Las pallozas están localizadas básicamente en las sierras orientales de la provincia de Lugo, habitadas hasta
hace pocos años y que ahora son utilizadas como almacenes o establos. Actualmente se conservan pallozas en O Cebreiro,
A Fonsagrada, Cervantes - Piornedo, Donís, Vilarello, Pando, Pozo, Robledo, Sevane -, Navia de Suarna - Moia y Quintá -.
Su adaptación con el paisaje es perfecta y es una respuesta de los habitantes a las adversidades del hábitat. Las pallozas
suelen estar asentadas en las laderas orientadas al mediodía. Su mantenimiento es muy laborioso, ya que la techumbre de paja
debe ser sustituida cada 6 u 8 años. La base puede ser circular, ovalada o elíptica, dónde viven animales y
personas es de origen prerrománico, de paredes de piedra y barro anchas - cerca de 1 metro - y de altura próxima
a los 2 metros, suelo de tierra, techumbre de paja de centeno y en el centro está la lareira - unas losas en el suelo,
sobre el que se dispone un caballete de madera con una cadena colgando (gramalleira) de la que se cuelga el pote -.
El hórreo
Desde la prehistoria se utilizaba como granero, su función principal es el almacenaje y secado del maíz. Además de granero
también se utiliza para curar quesos y conservar carnes. El hórreo ha sido calificado como auténtico monumento del arte rural
y era una ostentación y distición económica entre los labradores. Una variable del hórreo es la palleira o pallar,
pensado para guardar y conservar hierba seca, paja, centeno, patatas, manzanas y leña. También se utiliza para guardar el
carro y diversos aperos de labranza.
El hórreo, construcción próxima a la casa, está construido
en madera, piedra y con el techo de paja de centeno o de pizarra - en este caso, encima de las lousas se colocan algunas
piedras muy afiladas para evitar que sobre su techo se apoyen las brujas (meigas) -. Está colocado sobre una base de
cuatro piedras o leños que lo alzan del suelo para evitar el asedio de los depredadores; debajo se suele guardar el carro y
la leña. El hórreo de Os Ancares, no tiene ninguna similitud con los del resto de Galicia.
El molino
Hoy en día sólo se conservan los hidráulicos. Normalmente, eran propiedad de una persona que se
prestaba a moler para los vecinos a cambio de un porcentaje sobre lo molido; pero había molinos, propiedad de los
vecinos de una Comarca, que establecían turnos para moler.
En un principio, el trigo o centeno se llevaba en sacos
a lomos de un burro o una bestia; más tarde, en carros de madera tirados por vacas o bueyes y, actualmente, en
tractores. Hoy en día la molienda rural está en declive dado que suele comprarse el trigo o el centeno ya
molido industrialmente. Los molinos actuales suelen ser de paredes de piedra muy anchas y con el techo de pizarrra.




